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sábado, 5 de enero de 2013

El mejor y más barato zoom: nuestros pies




El mejor y más barato zoom: nuestros pies. (Un día en el mercado).
Todos, o al menos los que tenemos un presupuesto limitado, tenemos que elegir muy cuidadosamente en que nos gastamos el dinero en cuanto a la adquisición de equipo fotográfico se refiere.
En esta tesitura me encontraba hace unos días tratando de analizar los pros y los contras de adquirir un superzoom muy polivalente o un objetivo fijo de buena calidad cuando encontré la respuesta en las palabras de Hernst Haas: “No olvidemos que existe un “objetivo” al que no prestamos atención: nuestros pies. Podemos acercarnos o alejarnos de los objetos, lo que, por regla general es fácil cuando se toma un paisaje”.
Asi que decidí renunciar al superzoom y gastar mi dinero en una Fuji X100 de tipo telemétrico y óptica fija pues en todas las pruebas técnicas resaltaban muy positivamente la calidad de imagen y, hasta que consiga el dinero para el zoom, seguiré usando los pies.
Para probar la cámara me fui al mercado semanal de Granollers donde pasé la mañana entre la gente haciendo fotos lo más cerca que podía de las personas.
Antes utilizaba un teleobjetivo para las fotografías de primeros planos pero con el objetivo de 23mm (equivalente a un 35mm en formato 35mm), para obtener primeros planos, debo acercarme muchísimo a las personas lo que da como resultado unos planos más abiertos y con mejores proporciones, además, estar en el centro de la acción proporciona una mejor visión sobre el conjunto de la escena.  
Para ilustrar lo que os digo, os adjunto una de las fotografías que realicé en el mercado (en el próximo post colgaré el resto). La experiencia, para mí, ha resultado muy gratificante.
Espero que os guste.
¡Hasta pronto!
jmartinezbert

sábado, 1 de diciembre de 2012

Solo una visión…


Solo una visión...
A menudo se debate sobre cómo pueden afectar las nuevas tecnologías al futuro de la fotografía y, por extensión, al futuro de los fotógrafos profesionales. La proliferación de los dispositivos de todo tipo que incorporan cámaras fotográficas va ligado a la cada vez mayor presencia de aplicaciones que permiten almacenar, retocar, difundir y compartir las imágenes que tomamos y, además, mostrarlas casi en tiempo real.
Pues bien, yo les diría a los fotógrafos que no se preocupen, que casi todos los niños tienen una flauta y muy pocos llegan a tocar como Rampal, que el hábito no hace al monje, que siempre harán falta fotógrafos mientras sean capaces de mostrarnos las cosas (o la realidad) desde puntos de vista nuevos, inexplorados.
Para ser fotógrafo hay que tener una buena base técnica (herramientas y habilidades necesarias para expresar lo que queremos) y una gran capacidad de ver (previsualizar el resultado). Mientras que la técnica se aprende, la capacidad de ver se cultiva. Mientras la técnica requiere cerebro, la capacidad de ver requiere sentidos, sentimientos, alma.
Todos hemos escuchado piezas tocadas al piano con una técnica exquisita (sin fallos, con los tempos perfectos, con afinación exacta…) pero que suenan como interpretadas por un robot. Es porque no hay sentimiento, no hay alma. Es porque el intérprete no interpreta, solo ejecuta.  
Así pues el fotógrafo, para dotar a sus imágenes de sentimiento necesitará mejorar su percepción. Deberá saber interpretar visualmente lo que tiene delante. El que sea capaz de hacer esto (con esfuerzo se consigue) no tiene nada que temer.
Para ilustrar este post os adjunto una de mis fotografías que al margen de que os pueda gustar más o menos, esta hecha con la intención de ser mostrada así, tal cual está.  
Espero que os guste.
¡Hasta pronto!
jmartinezbert