Robados (fotos cándidas)
Pasar inadvertido es, en muchas ocasiones, fundamental para
obtener buenas instantáneas callejeras y de viajes.
Cada fotógrafo usa la técnica que le va mejor. Unos utilizan el
teleobjetivo para disparar sin ser vistos. Se mantienen a una cierta distancia
del sujeto fotografiado y, aparte de no interferir en la escena, se ahorran
tener que dar explicaciones sobre lo que han hecho.
Otros, como Adrian Pelegrin disparan la cámara desde la cintura
con un cable para obtener la máxima espontaneidad posible (González, Isabel.
Adrián Pelegrín. Súper Foto Digital. Diciembre
2012, año XVII, núm.203, p.98-104).
Bruce Gilden, es caso aparte. Literalmente, “…camina
por la calle, ve un personaje, se le planta a medio metro, y tira una única
foto, con flash. Interacción cero, con grandes resultados y un montón de
detractores y de admiradores de su método.” (http://www.aaronsosablog.com/2012/11/entrevista-bruce-gilden-mi-me-importa.html).
En muchas ocasiones, a juzgar por las fotografías obtenidas, el sujeto no
tiene tiempo ni de reaccionar con lo que Gilden consigue una cierta naturalidad,
en otras ocasiones el sujeto aparece con una cara de sorpresa considerable o
incluso mirando al fotógrafo de reojo. Obviamente, Gilden si interfiere en la
escena pero de una forma tan fugaz que casi no deja huella en ella. (Lo que me
preocupa de esta forma de actuar son las explicaciones que tienes que dar al
sujeto fotografiado o la “bronca” que te puedes llevar de propina).
La antítesis de Gilden es Steve McCurry pues él
pide permiso a la mayoría de sus modelos con lo que ya no podemos decir que sus
fotos sean “robadas” sino más bien “pactadas”.
Otro sistema de obtener un robado es actuando a traición, es decir,
como Gilden pero por la espalda. Así es como obtuve la foto que ilustra hoy el
post.
Espero que os guste.
¡Hasta pronto!
jmartinezbert
