domingo, 12 de febrero de 2017

Las primeras nieves


Con cada estación los paisajes cambian de vestido y nos invitan a coger la cámara y salir a pasear para capturar los colores y la luz propios de la temporada. El otoño, para los paisajes de montaña, es una de mis estaciones preferidas porque durante un corto espacio de tiempo los colores mudan del verde de septiembre al blanco de diciembre, pasando por todas las gamas de amarillo, rojo i ocre. Pero entre el verde y el blanco, cuando caen las primeras nieves, es cuando el paisaje es más fotogénico.
Entre mediados y finales de diciembre, dependiendo del año, es cuando podemos encontrar la máxima gama cromática. Los amarillos de los árboles de hoja caduca se mezclan con los verdes de las hojas de las coníferas, los ocres y rojizos del suelo y las manchas blancas de la nieve que esparcidas aquí y allá aportan contraste y luz al paisaje. Si a todo esto añadimos los tonos cálidos de la luz del sol que durante casi todo el día cae inclinada sobre el suelo el resultado puede ser…
Por cierto, que no se me olvide, tened cuidado con los resbalones porque de estos me lleve unos cuantos. 
En fin, os dejo una muestra de mi última visita al “Parc Nacional d’Aigüestortes” que fue una autentica gozada.
Espero que os guste.
¡Hasta pronto!

jmartinezbert


martes, 31 de enero de 2017

Cuando el tiempo se para



Hay lugares en los que el tiempo parece que se haya parado. Que cuando llegas a ellos el resto del planeta se haya esfumado y solo quede el espacio de tu alrededor. Nada más. Hay tanto silencio que los oídos parece que se te hayan llenado de agua. No se oye nada. 
Uno de esos lugares es la Ribera de Bagergue, una planicie abierta al sur a 1.500 metros de altitud que se encuentra rodeada de altas montañas y por cuyo centro serpentea el río Unhòla (río rojo por la gran cantidad de hierro que hay en el suelo) que se desliza suavemente como para no irse nunca de allí, como para no abandonar ese magnífico paraje. 
Y es junto al río que te apetece sentarte en una piedra y quedarte mirando el lento discurrir del agua, los prados salpicados de bordas que se ven como casitas de juguete dispersas por el paisaje y, como no, las altas montañas que parecen vigilarlo todo como un guardián protector del valle.
Al final de la tarde, no puedes escapar a la tentación de sacar la cámara y capturar esa combinación de luces, sombras y colores que el sol, al ponerse, dibuja sobre el valle.
Las piedras del río tienen un característico color de óxido que el agua del Unhòla ha ido pintando con el tiempo y que contribuyen, si cabe, a aumentar la singularidad de este lugar tan especial.     

Para que os hagáis una ligera idea de lo espectacular del paraje os dejo un par de fotografías con el río de protagonista. 
Espero que os guste.
¡Hasta pronto!

jmartinezbert




domingo, 22 de enero de 2017

La primera luz de la mañana. Macizo de la Maladeta.


A las 6:00 de la mañana sonó el despertador. Era temprano pero el sol saldría a las 8:26 y a esa hora tenía que estar preparado para captar las primeras luces de la mañana. El trayecto hasta el mirador que hay frente al macizo de la Maladeta no era muy largo pero en diciembre las pistas de montaña nunca se sabe cómo van a estar. Un café y poca cosa más nos mantuvo calientes para el viaje y el Jeep y la pericia del conductor hizo el resto. Bajo las luces del coche se adivinaba una capa de hielo que todo lo cubría. El frío era intenso. 
Mientras subíamos por la pista que lleva hasta el Sauth deth Pish no cesaba de girar la cabeza para localizar el macizo, hasta que una de las veces vi que el bosque se abría frente al valle para dejar una hermosa vista de las cimas nevadas. Aparcamos en un recodo de la pista y con el termómetro bajo cero empezamos a montar el equipo. Una claridad tenue iluminaba el cielo. Faltaban unos 20 minutos para la salida del sol y ya todo estaba a punto. La cámara sobre el trípode apuntando a las montañas. El encuadre decidido. El histograma mostrando la exposición correcta. Había tenido tiempo para prepararlo todo bien.  No me podría perdonar haber madrugado tanto para luego echar a rodar todo el trabajo. 
Durante unos instantes dude que el sol fuera a salir. Todo se iba iluminando gradualmente pero no veía los rayos de sol. El histograma cambiaba constantemente y había que ir ajustando la exposición. De pronto, las nieves  de las cimas más altas del macizo se iluminaron con una luz cálida que en contraste con la blancura de la nieve conformaban la imagen que quería captar.
Esta vez, las cosas pasaron según lo previsto. Murphy no hizo acto de presencia y la experiencia fue del todo gratificante.
El revelado se ha hecho con ACR + Ps.     
Espero que os guste.
¡Hasta pronto!
jmartinezbert

lunes, 21 de noviembre de 2016

¿Fotografía de viajes o fotografía artística?




No sé exactamente la posición que ocupa la fotografía de viajes dentro del espacio general de la fotografía. Yo la asocio más a la fotografía documental que a la artística pero la frontera no esta tan perfectamente definida como sería de esperar.
Si es fotografía documental debería ser un reflejo exacto de la realidad. Sin retoques ni manipulaciones que cambien la percepción de lo que vemos aunque, todos sabemos que el mero hecho de encuadrar ya es en sí una deformación de la realidad pues solo mostramos una parte de la misma y, puestos a eliminar, tanto da recortar reencuadrando que eliminar cosas con Photoshop. 
Si es fotografía artística, entonces hemos de admitir que el autor plasme en la imagen su propia visión aunque esta no coincida en absoluto con la imagen real del lugar.
Y en esta tesitura lo mejor es que cada uno haga lo que venga en gana.
Por cierto, la fotografía de Harry Fisch que gano el premio del National Geographic en la versión “Places” el año 2012 fue descalificada porque se había eliminado con Photoshop una bolsa de basura que aparecía junto al borde derecho de la imagen. Si la imagen se hubiera reencuadrado o recortado hubiera sido buena (y, digo yo, que si Harry Fisch hubiera retirado la bolsa antes de hacer la foto también). 
Tal vez la clave está en no juzgar las fotografías sino a los fotógrafos. 
Para ilustrar este post os dejo una fotografía retocada. Se han eliminado personas con Photoshop pero el puente es tal como se ve en la imagen. 
Espero que os guste.
¡Hasta pronto!

jmartinezbert

domingo, 30 de octubre de 2016

Valle Salado (Salinas de Añana).


El Valle Salado es un buen lugar para viajar al pasado, No hace falta una maquina del tiempo, basta con visitar esta explotación salinera con más de 6.500 años de historia para retroceder unos cuantos años en el tiempo.
Es un gustazo dar un paseo entre las eras de secado que construidas sobre pilares de madera conforman un paisaje realmente peculiar.
Yo me lo monte para comer en Miranda de Ebro -en el restaurante la Colina sirven unas alubias rojas de Tolosa extraordinarias- y pasar la tarde visitando las salinas que están a poco más de media hora en coche. 
Os dejo una foto del Valle Salado con el pueblo Salinas de Añana en primer termino y la iglesia de Santa Maria de Villacones al fondo.
Si queréis ver más fotos podes pinchar aquí:https://plus.google.com/collection/sbYqqB
Espero que os guste.
¡Hasta pronto!
jmartinezbert

miércoles, 19 de octubre de 2016

El Pedraforca


Recientemente estuve en el pueblo de Sant Julia de Cerdanyola desde donde se divisa el Pedraforca por la cara más fotogénica, la de la tartera. 
Como iba a tener tiempo para hacer fotografías prepare el equipo y con la ayuda de la aplicación TPE y Google Maps calculé por donde iba a salir el sol para buscar una buena ubicación desde donde tomar las fotos al amanecer. 
Según los datos de las aplicaciones el sol saldría a mi espalda e iluminaría la montaña frontalmente. Los primeros rayos de sol alumbrarían la cumbre y rápidamente bajarían por la tartera hasta la base de la montaña. Sobre Maps localicé una zona en las afueras del pueblo desde donde, sin obstáculos, se divisaba perfectamente la montaña. 
A priori, las perspectivas eran buenas. Tal vez, este fin de semana traería una buena foto a casa.
En cuanto llegué a Sant Julià, lo primero que hice fue ir al lugar escogido sobre el mapa para ver si no me había equivocado -hay que tener el terreno estudiado con anticipación porque con la oscuridad de la madrugada los problemas son más difíciles de resolver- y, efectivamente, el lugar era perfecto para mi propósito. El terreno descendía ladera abajo y estaba despejado de árboles y arbustos por lo que la vista era limpia y clara.   
Por la mañana el despertador sonó cuando aún era noche cerrada. Cogí el equipo que había preparado antes de acostarme y me encamine hacia el lugar escogido el día anterior. 
El cielo estaba nublado y no se veían las estrellas ni la luna a pesar de que antes de ir a dormir estaba completamente despejado. Llegue aún de noche y con la ayuda de un frontal monte el trípode y la cámara orientada hacia donde el Pedraforca debería aparecer en cuanto salieran los primeros rayos de sol. Tenía la esperanza de que el sol se colaría por debajo de las nubes como muchas veces ocurre en las puestas de sol así que esperé pacientemente a que llegara el momento oportuno para disparar. 
Al poco tiempo me di cuenta de que alguna cosa no iba bien. Detrás de la montaña que había a mi espalda los primeros rayos de sol trataban de abrirse camino pero las nubes que, hasta ese momento tenía la esperanza de que desaparecerían, no dejaban que llegaran hasta la cima de la montaña, de forma que todo la escena se fue iluminando con una luz difusa que para nada servia para mi propósito.
En fin, como dijo Murphy, todo lo que podía ir mal fue mal.
Después de desayunar despejó completamente y quedo un día soleado.
A mediodía, antes de comer, me fui hasta el mirador del Pedraforca que se encuentra en Falgars, planté el trípode y saque una serie de fotografías de las que os dejo una muestra de la que más me gusta.
Cuando la veo no puedo dejar de imaginar cómo quedaría esta foto con los colores rojizos de los primeros rayos del sol.
Espero que os guste.
¡Hasta pronto!

jmartinezbert

miércoles, 5 de octubre de 2016

Cascada del Cubo. Itsuosin


El agua tiene un innegable atractivo fotográfico, por eso, cuando me acerco a cualquier parque o espacio natural no dejo de visitar las cascadas, saltos, corrientes o lagos que hay por los alrededores. Mientras que los lagos y embalses suelen estar en espacios abiertos y, normalmente, bien iluminados, los saltos de agua están en zonas umbrías donde coexisten zonas de altas luces junto con sombras profundas. Captar correctamente estas imágenes me resulta difícil y, a menudo, me decepciona el resultado obtenido. 
No obstante, creo que le he encontrado el truquillo al asunto. Exponer bien la zona de luces y levantar las sombras hasta lo que necesite o permita la imagen. El principal problema al recuperar las sombras es que el color no se recupera igual que la luz, es decir, que tienes luz pero una mala calidad de color.
En fin, todo en la vida no se puede tener. 
Para ilustrar el post os dejo una foto de la Cascada del Cubo en la Selva de Irati procesada en Lightroom + Photoshop.
Espero que os guste.
¡Hasta pronto!

jmartinezbert