jueves, 8 de febrero de 2018

Playa de Traba



Pasear al atardecer con la cámara colgada del hombro es, para mí, uno de los mayores placeres. Si además estás en la playa de Traba, entonces la experiencia es casi religiosa. La luz del sol incidiendo lateralmente sobre la playa, pone al descubierto las diferentes texturas de la arena, las plantas…poniendo de relieve hasta el más mínimo detalle.

Pero lo más espectacular es el contrate caliente/frío que forman los tonos rojizos de la puesta de sol con los azulados del cielo y el mar que me abstrae de la realidad y me hace viajar a ese universo paralelo de tranquilidad y relax. 

Particularmente, hay fotografías que me invitan a la contemplación y cada vez que las miro me transmiten las sensaciones que sentía cuando las tomé. Así, cuando miro la foto que os adjunto como ilustración de este post, me golpea el rostro el mismo aire fresco de ese atardecer, escucho el mismo rumor de las olas, huelo el mismo olor salado del mar y siento la misma paz que sentí mientras contemplaba ese precioso lugar.

Hasta pronto.

jmartinezbert







jueves, 1 de febrero de 2018

Tavertet



Tavertet te regala unos paisajes espectaculares, sea cual sea la época del año en que lo visites, pero en otoño la presencia intermitente de la niebla proporciona un plus muy atractivo a las fotografías. 
Cuando faltaba aproximadamente una hora para la puesta de sol cogí la cámara y el trípode y salí a pasear por el camino que discurre paralelo al precipicio que da al pantano de Sau. La niebla estaba baja y todo lo cubría. De repente se abrió un claro y los rayos de sol, colándose por debajo de la niebla, iluminaron por unos instantes el paisaje pintando los campos con las alargadas sombras de los árboles. 
El resultado lo podéis ver en la foto que os dejo para ilustrar este post.
Espero que os guste.
¡Hasta pronto!

jmartinezbert

lunes, 30 de octubre de 2017

Costa Brava (interpretación personal)



Era un momento de relax a primera hora de la mañana. El sol iba saliendo lentamente y mi única tarea era contemplar los cambios de luz que se iban produciendo delante de mis ojos. No había ninguna prisa. Nadie me estaba esperando.
La silueta angulosa y accidentada de la costa se dibujaba contra el mar que, como de costumbre, estaba movido. El mar siempre esta movido. 
Por experimentar saque de la bolsa los filtros ND e hice varios disparos de larga exposición.
La imagen no refleja lo que vi pero se aproxima bastante a lo que sentí.
Espero que os guste.
¡Hasta pronto!

jmartinezbert

domingo, 12 de febrero de 2017

Las primeras nieves


Con cada estación los paisajes cambian de vestido y nos invitan a coger la cámara y salir a pasear para capturar los colores y la luz propios de la temporada. El otoño, para los paisajes de montaña, es una de mis estaciones preferidas porque durante un corto espacio de tiempo los colores mudan del verde de septiembre al blanco de diciembre, pasando por todas las gamas de amarillo, rojo i ocre. Pero entre el verde y el blanco, cuando caen las primeras nieves, es cuando el paisaje es más fotogénico.
Entre mediados y finales de diciembre, dependiendo del año, es cuando podemos encontrar la máxima gama cromática. Los amarillos de los árboles de hoja caduca se mezclan con los verdes de las hojas de las coníferas, los ocres y rojizos del suelo y las manchas blancas de la nieve que esparcidas aquí y allá aportan contraste y luz al paisaje. Si a todo esto añadimos los tonos cálidos de la luz del sol que durante casi todo el día cae inclinada sobre el suelo el resultado puede ser…
Por cierto, que no se me olvide, tened cuidado con los resbalones porque de estos me lleve unos cuantos. 
En fin, os dejo una muestra de mi última visita al “Parc Nacional d’Aigüestortes” que fue una autentica gozada.
Espero que os guste.
¡Hasta pronto!

jmartinezbert


martes, 31 de enero de 2017

Cuando el tiempo se para



Hay lugares en los que el tiempo parece que se haya parado. Que cuando llegas a ellos el resto del planeta se haya esfumado y solo quede el espacio de tu alrededor. Nada más. Hay tanto silencio que los oídos parece que se te hayan llenado de agua. No se oye nada. 
Uno de esos lugares es la Ribera de Bagergue, una planicie abierta al sur a 1.500 metros de altitud que se encuentra rodeada de altas montañas y por cuyo centro serpentea el río Unhòla (río rojo por la gran cantidad de hierro que hay en el suelo) que se desliza suavemente como para no irse nunca de allí, como para no abandonar ese magnífico paraje. 
Y es junto al río que te apetece sentarte en una piedra y quedarte mirando el lento discurrir del agua, los prados salpicados de bordas que se ven como casitas de juguete dispersas por el paisaje y, como no, las altas montañas que parecen vigilarlo todo como un guardián protector del valle.
Al final de la tarde, no puedes escapar a la tentación de sacar la cámara y capturar esa combinación de luces, sombras y colores que el sol, al ponerse, dibuja sobre el valle.
Las piedras del río tienen un característico color de óxido que el agua del Unhòla ha ido pintando con el tiempo y que contribuyen, si cabe, a aumentar la singularidad de este lugar tan especial.     

Para que os hagáis una ligera idea de lo espectacular del paraje os dejo un par de fotografías con el río de protagonista. 
Espero que os guste.
¡Hasta pronto!

jmartinezbert




domingo, 22 de enero de 2017

La primera luz de la mañana. Macizo de la Maladeta.


A las 6:00 de la mañana sonó el despertador. Era temprano pero el sol saldría a las 8:26 y a esa hora tenía que estar preparado para captar las primeras luces de la mañana. El trayecto hasta el mirador que hay frente al macizo de la Maladeta no era muy largo pero en diciembre las pistas de montaña nunca se sabe cómo van a estar. Un café y poca cosa más nos mantuvo calientes para el viaje y el Jeep y la pericia del conductor hizo el resto. Bajo las luces del coche se adivinaba una capa de hielo que todo lo cubría. El frío era intenso. 
Mientras subíamos por la pista que lleva hasta el Sauth deth Pish no cesaba de girar la cabeza para localizar el macizo, hasta que una de las veces vi que el bosque se abría frente al valle para dejar una hermosa vista de las cimas nevadas. Aparcamos en un recodo de la pista y con el termómetro bajo cero empezamos a montar el equipo. Una claridad tenue iluminaba el cielo. Faltaban unos 20 minutos para la salida del sol y ya todo estaba a punto. La cámara sobre el trípode apuntando a las montañas. El encuadre decidido. El histograma mostrando la exposición correcta. Había tenido tiempo para prepararlo todo bien.  No me podría perdonar haber madrugado tanto para luego echar a rodar todo el trabajo. 
Durante unos instantes dude que el sol fuera a salir. Todo se iba iluminando gradualmente pero no veía los rayos de sol. El histograma cambiaba constantemente y había que ir ajustando la exposición. De pronto, las nieves  de las cimas más altas del macizo se iluminaron con una luz cálida que en contraste con la blancura de la nieve conformaban la imagen que quería captar.
Esta vez, las cosas pasaron según lo previsto. Murphy no hizo acto de presencia y la experiencia fue del todo gratificante.
El revelado se ha hecho con ACR + Ps.     
Espero que os guste.
¡Hasta pronto!
jmartinezbert

lunes, 21 de noviembre de 2016

¿Fotografía de viajes o fotografía artística?




No sé exactamente la posición que ocupa la fotografía de viajes dentro del espacio general de la fotografía. Yo la asocio más a la fotografía documental que a la artística pero la frontera no esta tan perfectamente definida como sería de esperar.
Si es fotografía documental debería ser un reflejo exacto de la realidad. Sin retoques ni manipulaciones que cambien la percepción de lo que vemos aunque, todos sabemos que el mero hecho de encuadrar ya es en sí una deformación de la realidad pues solo mostramos una parte de la misma y, puestos a eliminar, tanto da recortar reencuadrando que eliminar cosas con Photoshop. 
Si es fotografía artística, entonces hemos de admitir que el autor plasme en la imagen su propia visión aunque esta no coincida en absoluto con la imagen real del lugar.
Y en esta tesitura lo mejor es que cada uno haga lo que venga en gana.
Por cierto, la fotografía de Harry Fisch que gano el premio del National Geographic en la versión “Places” el año 2012 fue descalificada porque se había eliminado con Photoshop una bolsa de basura que aparecía junto al borde derecho de la imagen. Si la imagen se hubiera reencuadrado o recortado hubiera sido buena (y, digo yo, que si Harry Fisch hubiera retirado la bolsa antes de hacer la foto también). 
Tal vez la clave está en no juzgar las fotografías sino a los fotógrafos. 
Para ilustrar este post os dejo una fotografía retocada. Se han eliminado personas con Photoshop pero el puente es tal como se ve en la imagen. 
Espero que os guste.
¡Hasta pronto!

jmartinezbert