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martes, 19 de abril de 2016

Puro placer



Es puro placer. A media tarde, coger la cámara y salir a pasear en esa franja de tiempo que va desde el final de la siesta hasta la puesta de sol. Si además tienes la suerte de estar cerca del mar, ya ni te cuento. La brisa te va trayendo aire fresco y llena el ambiente de esa humedad salada que todo lo impregna, incluso la cámara. Pero es igual. Todo te da igual. De vez en cuando haces alguna fotografía a los pescadores de caña o intentas captar esos reflejos dorados que luego cuestan tanto de reproducir. Y mientras vas paseando, sin hacer nada, las imágenes te van apareciendo para que tú las captes. Solo tienes que estar atento y tener la cámara a mano.
Es puro placer. Cuando de repente, aparece ante ti esa imagen que te cautiva y te paras un buen rato a contemplarla. Y como llevas la cámara la capturas para, más tarde, volver a deleitarte con ella. 
Es puro placer. Los aromas y la brisa que vuelven a ti cada vez que contemplas esa imagen porque la fotografía no es solo una representación de lo que vemos. También evoca todo aquello que sentimos cuando la tomamos.
¿A que sabéis de que os hablo?
¡Hasta pronto!

jmartinezbert

jueves, 15 de noviembre de 2012

Agua lenta



Agua lenta
Una de las fotos que me impactan es la del agua en movimiento.
Se consigue disparando a una velocidad lenta para que salga movida (de ahí lo de agua lenta, traducción literal del inglés “slow water”). Esto le confiere un aspecto sedoso, como de algodón, que resulta muy agradable a la vista. Además, el paisaje (río, mar, etc.) suele coger un aire misterioso (parece que las hadas vayan a aparecer en cualquier momento) pues el aspecto sedoso del agua invita a fantasear.
Personalmente el agua lenta me gusta pero siempre que pueda identificarla como tal. Gotas, remolinos, salpicaduras, brillos, reflejos, etc., son elementos que, juntos o separados, están presentes en toda corriente de agua y su presencia nos permite diferenciarla de cualquier otro elemento. Por este motivo cuando la velocidad es demasiado lenta y todos los detalles desaparecen lo que vemos es una masa algodonosa sin ningún tipo de textura que recuerda más al humo que al líquido elemento. En este caso, la imagen fotográfica pierde toda su esencia hasta el punto de convertirse en una imagen surrealista, como sacada de un sueño.
No sé si vosotros estaréis de acuerdo conmigo pero yo prefiero ver en el agua algunos detalles que me permitan reconocerla como tal y para conseguir esto tengo que disparar a varias velocidades y con diferentes iluminaciones hasta encontrar la textura más agradable a la vista.
Hoy os adjunto una fotografía del río Garona tomada por la tarde, cuando la luz del sol se estaba apagando. Las condiciones de iluminación me permitieron usar una velocidad de obturador adecuada para conseguir una textura sedosa a la vez que un nivel de detalle aceptable (para mi gusto, claro). Creo que así, con esta textura, el agua parece fluir, correr y no parece humo o algodón como en muchas fotografías que vemos por ahí.
No sé, ¿a vosotros que os parece?
¡Hasta pronto!
jmartinezbert

viernes, 2 de noviembre de 2012

Y ahora en color



Y ahora en color.
Las fotografías en B&N me cautivan pero no consigo dar con la clave que me permita hacer fotografías en B&N que me dejen satisfecho. No se si es el contraste o la escala de grises o qué pero, normalmente, me quedan sosas.
Envidio a esos fotógrafos que tienen la habilidad, desconocida para mí, de eliminar el color de sus tomas y, sin embargo, conseguir una imagen potente y espectacular.
Seguiré trabajando en este sentido para mejorar pero mientras os dejo la fotografía original en color del post anterior (que era en B&N) para que veáis la diferencia.
A mi me gusta más la de color.
¡Hasta pronto!
jmartinezbert

domingo, 28 de octubre de 2012

Piedras, agua y cielo



Piedras, agua y cielo
Yo que soy muy obediente y disciplinado, después de leer la carta de Sergio Larrain a su sobrino (http://albertoalonso.wordpress.com/2010/08/02/sergio-larrain-o-que-es-la-fotografia/), me puse en la tarea de ver y coleccionar las fotos de paisaje que me gustan, más que nada, “para tenerlas en el tablero junto a las mías”, así que decidí empezar, por no traumatizarme, con las fotografías de un “aficionado serio” Robert Fulton.
De Fulton, en el tablero he puesto “Soft september” (http://www.rfultonphotos.com/soft-september) y “Winter Field” (http://www.rfultonphotos.com/winter-field). Los dos son muy diferentes y no muestran ningún accidente geológico espectacular sino la simplicidad de lo cotidiano. El primero es casi abstracto. Te has de imaginar lo que hay pues en la imagen solo aparecen algunas figuras y manchas de color. El segundo muestra un grupo de árboles en un campo helado. Así de simple. Y sin embargo podría estar contemplando ambas durante horas.
Luego he dado una pasada por la obra de Ansel Adams y me he quedado con “Atardecer, Lago McDonald, Parque Nacional Glacier (1942)” (http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Looking_across_lake_toward_mountains,_%22Evening,_McDonald_Lake,_Glacier_National_Park,%22_Montana.,_1933_-_1942_-_NARA_-_519861.jpg) porque muestra un paisaje grandioso con una simplicidad apabullante. Prescinde de los detalles superfluos para centrarse en lo auténticamente importante: reproducir en el espectador las sensaciones del fotógrafo.
Al lado de las fotos de estos maestros iba a colocar la foto que adjunto en el post, más que nada para ir comparando, pero me lo he pensado mejor y, de momento, me deleitaré en la contemplación de sus obras.
¡Hasta pronto!
jmartinezbert
     

domingo, 21 de octubre de 2012

La captura de lo cotidiano


La captura de la cotidiano
Don Komarechka (http://www.donkom.ca/) es un galardonado fotógrafo de paisajes, naturaleza y macro que transmite su pasión por el mundo visual en cada una de sus imágenes. Comparto con Don el pensamiento de que “detrás de cada fotografía hay una historia y las mejores vienen de la espectacular captura de los momentos ordinarios”.
Aunque, obviamente, yo no tengo su técnica ni su visión artística y sus fotografías están a años luz de las mías, las vivencias me permiten compartir con vosotros la historia de la fotografía que hoy os muestro.
Una simple mariposa sin nada especial que resaltar. Sin bonitos colores. Sin dibujos espectaculares. La estuve persiguiendo durante un buen rato y le saque multitud de fotos, pero fue la fortuna la que hizo que se posara sobre una florecilla lila justo delante de mí, así que disparé consiguiendo, gracias a la distancia, que el fondo quedase desenfocado.
Ya en casa recorté la imagen de forma que la mariposa quedara ligeramente descentrada (cerca del tercio inferior derecho) y, no se a vosotros, pero a mí me gusta no por lo más o menos bonita que pueda ser la foto, sino por el recuerdo que me trae del maravilloso rato que pasé persiguiéndola por el fresco sotobosque asturiano.
Espero que os guste.
¡Hasta pronto!
jmartinezbert

jueves, 18 de octubre de 2012

Mirando hacia arriba



Mirando hacia arriba
Hace unos días, deleitándome con las fotografías de John De Bord, leí el comentario que el fotógrafo hacía de una de ellas. John explicaba que la fotografía en cuestión no respondía a su estilo ni técnica, no porque fuera una mala fotografía, sino porque habitualmente no realiza ese tipo de imágenes. La historia es que al finalizar un reportaje se dio cuenta de que justo a su espalda había una escena esperando que él la descubriera. El río, las hojas de los árboles, la luz..., sobre todo la luz, cuya intensidad parecía adecuada para conseguir un tiro lento pero con suficiente detalle. Recuperó el equipo y realizó un último disparo. El resultado lo podéis ver clicando aquí o cortando y pegando esta dirección en el navegador:: https://plus.google.com/photos/103586615087663445665/albums/5626235483425450897/5798493097894322034
Mi fotografía, la que podéis ver al inicio de este post, no tiene, obviamente, la calidad de la de John, pero responde también a una casualidad. Había tenido una tarde de fotos muy productiva en el bosque Hijedo cuando, agotado por la caminata, me tumbé panza arriba sobre un lecho de hojas para descansar. En ese momento es cuando descubrí el espectáculo vegetal que había planeado sobre mi cabeza. Sin cambiar de posición, cogí la cámara y disparé hacia arriba con el angular de 18mm (27mm en formato completo). Desde ese día no se me olvida que también tengo que mirar hacia arriba.
Espero que el resultado os guste.
¡Hasta pronto!
jmartinezbert

jueves, 11 de octubre de 2012

Poesía y fotografia

                               
Homenaje a Antonio Machado

Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...

¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero,
a lo largo del sendero...
—La tarde cayendo está—.

En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día;
ya no siento el corazón.

Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.

La tarde más se oscurece;
y el camino se serpea
y débilmente blanquea,
se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:
Aguda espina dorada,
quién te volviera a sentir
en el corazón clavada.
   
                       A. Machado